Pocas cosas divierten tanto a los niños como jugar a los restaurantes. Se visten de camareros, toman nota de los pedidos y sirven la mesa con toda seriedad. Para los padres es una manera estupenda de convertir una cena normal en una fiesta, y de que los niños se acostumbren a colaborar. Con unos pocos preparativos, el juego puede convertirse en una tradición familiar que todos esperan con ganas.
Empezad por elegir un nombre para el restaurante y preparar una carta sencilla. Los niños pueden dibujarla, con los platos que ofrece la casa. Elige un menú fácil, con pocas opciones: una sopa, un plato principal y un postre. No hace falta cocinar nada complicado, y lo ideal es que los platos se puedan preparar con antelación. Los niños los servirán con formalidad.
Camareros y clientes
Reparte los papeles. Los niños pueden ser camareros, cocineros o jefes de sala, y los adultos, clientes muy exigentes o muy simpáticos. Prepara delantales, libretas para anotar pedidos y una campanilla o un cartel. Cambiar los papeles a mitad de la cena suele arrancar risas. Lo importante es que todos se diviertan y que nadie se sienta obligado.
Cuida la seguridad. Los niños no deben llevar platos calientes, cuchillos ni ollas pesadas. Sírvelo todo en fuentes ligeras y a temperatura templada, y deja que ellos lleven solo lo seguro: servilletas, cubiertos, panes o vasos de plástico. Un adulto debe estar siempre cerca de los fogones. Si algo se cae, no pasa nada, es parte del juego.
Pregunta con antelación si algún invitado tiene alergias o no come algo, y respétalo. Anótalo en la carta, para que los camareros lo sepan. Así los niños aprenden que un buen servicio consiste también en cuidar de los demás. Ofrece siempre algo para beber sin alcohol, como agua, zumo o limonada casera, para que todos los clientes tengan su vaso.
Al terminar, los niños pueden recoger la mesa y ayudar a fregar o a guardar. Agradéceles su trabajo, y quizá dales una pequeña propina simbólica, como una pegatina o un dibujo. Repetid la experiencia de vez en cuando, con otro tema: un restaurante italiano, una cafetería o un bar de tapas. Cada vez, los niños aprenderán algo nuevo y disfrutarán más de sentarse a la mesa.